Redacción Tendencias – Bogotá | Agosto 12 de 2025

Bogotá se consolida como epicentro de la cocina criolla en Colombia gracias a la sexta edición del Fritanga Fest, un evento que exalta la riqueza, tradición y trabajo artesanal detrás de uno de los platos más emblemáticos del altiplano cundiboyacense: la fritanga.

Organizado por el Instituto para la Economía Social (IPES), en alianza con el Instituto Distrital de Turismo (IDT) y el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), este festival rinde homenaje a las cocinas tradicionales y a las familias que, generación tras generación, han preservado viva esta receta. Con la participación de 70 restaurantes y cocinas tradicionales ubicadas en plazas distritales de mercado como Kennedy, Corabastos y Paloquemao, así como de restaurantes privados, Fritanga Fest reafirma la fritanga como una manifestación cultural fundamental y símbolo de identidad bogotana.

El evento se articula con el proceso investigativo del IDPC para reconocer los oficios culturales presentes en las plazas distritales, consolidándose dentro del Inventario de Patrimonio Vivo. Esta herramienta busca visibilizar y valorar los saberes y prácticas culinarias transmitidos de generación en generación, que siguen vigentes en los mercados populares.

Enrique Rincón, del equipo de Patrimonio Cultural Inmaterial del IDPC, destacó que “las cocineras y cocineros tradicionales son portadores de conocimientos que forman parte de nuestra identidad y hablan de nuestras raíces. La fritanga es mucho más que un plato típico, es una expresión cultural construida desde la memoria, el territorio y el saber ancestral de familias dedicadas durante décadas a esta labor.”

El Fritanga Fest nació como una iniciativa de reactivación económica post pandemia y fue oficializado por el Concejo de Bogotá como un evento anual que busca activar la identidad local y fortalecer los elementos culturales propios de la ciudad. Los mayores asumen la tarea de transmitir esta tradición a las nuevas generaciones, llevando a sus hijos y nietos a las plazas de mercado y piqueteaderos para que conozcan y disfruten de la fritanga, un plato cargado de historia y sentido de pertenencia.

El festival también celebra la cadena de producción que inicia en el campo, con el sector rural preparando y suministrando los mejores ingredientes para la elaboración artesanal de la fritanga, garantizando así su sabor y calidad tradicional.

Diana Reina, del Restaurante La Estrella, compartió su historia familiar ligada a la fritanga: “Llevamos más de 30 años participando en el festival. La preparación de la rellena, longaniza, pescuezo y gallina criolla es una tradición heredada de nuestra abuela. La fritanga para mí es sinónimo de familia y unión.”

Por su parte, Leidy Zuluaga, del piqueteadero La Pruebita, enfatizó el valor patrimonial y familiar del plato: “Mi abuela comenzó esta tradición hace 50 años, que ha pasado de generación en generación y ha sido nuestro sustento familiar. Hacer fritanga es un trabajo artesanal que requiere dedicación, y preservar estos saberes es fundamental.”

Carlos Muñoz, líder de la estrategia Sabor Bogotá, resaltó la dimensión cultural de la fritanga: “Este plato representa a Colombia, es una tradición que une regiones y generaciones. La fritanga es la riqueza de familia que Bogotá ha logrado conservar y celebrar.”

A nivel nacional, Mónica Pulido, asesora del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, enfatizó la cocina tradicional como patrimonio cultural: “La fritanga integra al campesinado, cuenta historias y genera cohesión social. Salvaguardarla requiere espacios de investigación y difusión para mantener vivos estos saberes.”

Para el IDPC, el Fritanga Fest es mucho más que un festival: es un reconocimiento a la historia, al trabajo de cientos de familias, y un símbolo de identidad cultural que invita a saborear la memoria y riqueza gastronómica del territorio colombiano.